viernes, 4 de diciembre de 2009

Desquite

La vieja trama de la novela no concluye ni espero que lo haga, no aguardo mas sentada, solo la dejo ser. Cubriría tus ojos si me lo permitieras, robarías tus suspiros por otra noche para no desencadenarse al verme, restringir es una pena, dejar pasar el nudo y el obligado silencio por no podernos hablar nos hace callar, y antes nos hacía temblar, querernos besar. La pluma sin tinta en el tintero no da para mas, se nos quedo el auto en el inicio de un desnudar el alma para algún día podernos amar, faltaron frases para regalar, falto tu risa natural y esa diferencia que es invisible en la realidad. Tratar de discernir lo que es real de lo que sentí no fue mi fuerte y creo que ni mañana lo será, no te veo en la cotidianidad no sos nadie mas, sos ese y la vida es esa cosa que no sé porque te tiene en un lugar principal. Quizás hasta me robaste la importancia que me daba y ese despertarme para observar, hace mas tiempo del esperado llevas recorrido, donde hubo soledad, porque es inexplicable pero no lo quiero juzgar, no sos intocable ni irreal, la vida se ha vuelto loca y nos quiso juntar, nos propuso mirar, y a mi llegarte a amar.
Pero aunque sea loco y haya muy poca verdad, te dejo en tu lugar, te dejo respirar, decido no virar ni sonreír cuando dentro todo daña y hace mal, decido nos envolvernos porque la ruta se hace eterna e infinita, pero si duele como antes hoy quiero abandonar.
Recorda que te ame y te amo
y que es tuyo el momento y de nadie mas.

y si sos, algún día continuará

sábado, 14 de noviembre de 2009

Lejos de la ciudad

Un té junto al sweater que de seguro me olvidaré de llevar, unas llaves en el bolsillo que son lo único que me indica un lugar, donde debo estar. Un recorrido imprevisto y un deseo, no querer regresar. El destino se quedo atónito y aún aguarda con la mano extendida para poderme llevar, dibuja miles de días y cree que preverlo todo es lo normal, y yo ya no quiero explicar mas que ser predecible y monótono no integra el deseo del simple mortal. Solo busco un sitio o ese lugar, donde deje ser sujeto en mi realidad, donde se filtre el aire nuevo un viento sur que está próximo a llegar.

Y ese grito del viento que acopla en mi pecho, me abraza y no me quiere soltar, se desliza en el ventanal, golpea y con su fuerza vierte todo y el líquido se reposa porque se deja encandilar. No hay sendero inhabitado, no existe aire sin respirar, se le agradece a lo único puro que se puede apreciar. Y es justo esa paz con la cual quiero viajar, desecho mapas, y deshago los nudos que mi limitan de libertad.

No le pongo rotulo a lo que siento, ni me quiero despegar, me entrelazo en el ambiente, y es una sensación ideal, si se quiere agitar el alma para volverse a reencontrar, o si simplemente se quiere presenciar que el hecho de estar nos acerca a lo real, nos aparte de la idealizada realidad, y nos sumerge en el abismo de que lo relativo que puede ser elegir ser o estar.